10 añitos haciendo jueguitos
Post en castellano por qué se viene movida personal que no merece el esfuerzo de traducirlo al inglés
En verdad no sé cuando empecé a hacer juegos, pero lo que sí se es que los empecé a hacer a finales de cuando iba en primaria, así que ahora que hace 10 años que terminé primaria ya puedo decir que llevo 10 años haciendo jueguitos.
Probablemente, si has leído mi post de una paseada por el fracaso verás varias cosas repetidas, aunque espero que esta vez sea con un tono menos deprimente.
Y último disclaimer antes de empezar. Este post está escrito prácticamente del tirón, por lo que no prometo ninguna obra literaria con él, simplemente vengo a soltar mis pensamientos, para que los lea quien quiera. Y si alguien luego quiere charlar más sobre esto que me abra sin miedo.
El post
Hola, soy Gerard un chaval que pilló el nick de Geri cuando un amigo quiso decir mi nombre muy rápido en el cole. En ese entonces me gustaba mucho dibujar y montar cosas con papel y cartón, aunque cuando no estaba rodeado de cajas de cartón y un montón de recortes estaba jugando a mi 3DS (la cual se rompió y tuve que comprar otra para la MálagaJam).
El caso es que la 3DS fue la consola que me introdujo el concepto de “videojuegos” y me gustó mucho porque me permitía poder entretenerme allá donde estuviese. En ese momento pensaba que las cosas que se vendían en las tiendas simplemente existían ahí, no sabía que las cosas tenían un orígen ni un proceso de fabricación así que para mí los videojuegos eran un medio de entretenimiento que mágicamente existía y era divertido.
Poco a poco fui descubriendo que, efectivamente, las cosas tienen un orígen. Y poco a poco llegué a la majestuosa conclusión de que, y digo textualmente por qué fue un momento que se ha quedado grabado en mi cabeza, “si los videojuegos los crean personas yo soy una persona que podría crearlos”. Así empezó mi larga aventura que no tiene nada que ver con lo que me imaginé en ese momento.
Mi sueño
Pues bueno, como el 90% de personas yo también me flipé cuando vi al primer personaje moverse por la pantalla y ya creí que era capaz de hacer cualquier cosa. De hecho, sé que hay una libreta perdida por mi casa llena de ideas y bocetos de juegos imposibles. Si algún día la encuentro (y no me avergüenzo mucho de las cosas que vea dentro) pues quizás lo comparta por aquí. Pero aunque esa libreta ya no sé donde se encuentra, su concepto aún sigue vivo dentro del Pozo de las Ideas.
El caso es este, gran parte de mis ideas eran imposibles de conseguir, por eso tampoco tengo mucho contenido enseñable, ya que en ese momento solía eliminar todos los proyectos que no terminaba y como todos eran imposibles, pues eso.
Mi odio a la programación
Lo que sí que recuerdo es que la programación era un obstáculo para mí (un poco irónico en verdad).
Como contexto, cuando busqué el “¿Cómo hacer un videojuego?”, estando Unity en su auge del Unity 5, pues obviamente fue el primer motor que encontré. Pero claro, en ese momento las únicas opciones para programar en Unity eran misteriosamente una versión de JavaScript (que he visto que se llamaba UnityScript) y C# (no tan misteriosamente).
Claro como persona vaga que quería hacer videojuegos, no quería programarlos. Así que me dediqué a probar un montón de alternativas distintas. Entre ellas me acuerdo de haber probado Construct, GameMaker y RPG Maker (y Unreal Engine, pero no lo cuento porque me di cuenta de que mi portátil no podía tirarlo). El que más horas le dediqué fue al RPG Maker porque claramente era el más fácil de todos (por lo menos para mi yo de 11 años).
Pero bueno, en un inicio la cosa fue que iba saltando entre motores porque ninguno me gustaba, todos me resultaban difíciles y RPG Maker solo me servía para hacer RPGs.
El verdadero inicio
Poco a poco empecé a copiar descaradamente tutoriales, rollo, ¿quería hacer un menú? Pues copiaba el tutorial del menú. ¿Quería hacer un plataformero? Pues copiaba el tutorial del plataformero. Y de una forma extremadamente lenta, poco a poco fui perdiendo el miedo a programar.
Aunque no llegué a hacer ningún videojuego en condiciones, aquí sí que ya tengo algún primer video de prototipos que hice (en ese momento ya iba entre 2º y 3º de la ESO). Y la verdad es que fue una cosa muy guay de ver como progresaba mi aprendizaje, aunque no los terminara eran cosas con las que podía experimentar y luego jugar a esos juegos.
Mi inseguridad
En fin tras haber hablado de como empezó todo, toca hablar de otras cosas que acompañaron esos inicios. Y lo cierto es que ese inicio fue acompañado por una etapa de vergüenza en la que no quería que la gente se enterase de que dedicaba mi tiempo libre a crear videojuegos, antes prefería que viesen jugarlos que no hacerlos (no preguntéis por qué, pero simplemente fue así).
De hecho antes mis redes estaban separadas entre las de mi vida personal y las de desarrollo de jueguitos. Y de hecho estaba activamente esforzándome de que la gente que me seguía en una cuenta no supieran que existía otra cuenta distinta. Parece un poco absurdo visto así, pero aún me quedan restos de esa época y por ejemplo mi Instagram sigue siendo reservado a gente que me cae especialmente bien, si alguien que lee esto me sigue en ambos lados es porque os quiero mucho (aunque también es altamente probable que simplemente no hayáis descubierto mi otra cuenta).
Pero bueno, el resumen de esto es que lentamente fui abriendo un poco más mi vida en el gamedev y poco a poco fui perdiendo esa inseguridad (aunque sigue existiendo un poco).
Las jams, el punto de inflexión
Y ya avanzamos a la época del Covid y redescubrí el mundo de las jams. Una cosa que hice ahí fue empezar a participar en game jams con equipos que conocía ahí y lentamente descubrí a un montón de gente. De hecho ese año participé a 12 jams y mi conocimiento del final de año respecto al de inicios cambió radicalmente, quizás no sabía programar de una forma increíble, pero sí que me las podía apañar perfectamente bien y cada vez dependía menos de los tutoriales.
Durante esa época conocí a un montón de gente, de las cuales hay más personas de las que nunca habría imaginado que he llegado a desvirtualizar. Y hablando de desvirtualizar, dejo ir un fun fact que me parece muy gracioso que es que en su momento deseaba ser mayor de edad solo para poder ir a una Global Game Jam presencial (en ese momento las sedes más cercanas a mí eran solo para mayores de edad).
Y aunque ahora ya no participo a tantas jams, sí que sigo participando a esas que organizan las personas más guays del mundo. Obviamente, hablo de mis dos únicas jams anuales, la Sant Jordi Jam y la MálagaJam (ya la JOTY Jam cuando Eufrasio me amenaza (con cariño)).
Mis experimentos
Quería dedicar esa sección a hablar de los experimentos que poco a poco me han hecho ser quién soy. Aunque sinceramente, ya hice el post de la paseada por el fracaso (si queréis ver más contenido leedlo).
Solo voy a destacar uno de esos proyectos que es el del cuadrado. Dejo varios videos y sigo.
Como contexto por si no habéis leído el post de la paseada por el fracaso. Este fue un juego donde me propuse hacer todo el arte (¿quizás a modo de reconciliación por haber abandonado el hobby?). El caso es que fue un proyecto que me hizo muy feliz porque por una vez me hizo sentir que era capaz de crear cosas bonitas (sobre todo teniendo como contexto que el único sprite del juego era un cuadrado blanco que iba recolocando por todas las escenas).
En fin, hasta aquí el destacado de los fracasos, ahora voy a enseñar los destacados de los éxitos.
Pues pasada mi primera MálagaJam y la primera Sant Jordi Jam, me di cuenta de que existía el concepto del juego pequeño y que eso realmente era lo que me hacía feliz hacer, unos desarrollos que no te queman y unos conceptos a los que raramente llegarías si intentases hacerlos grandes y comerciales. De ahí quiero destacar sobre todo Roses, que es un juego precioso y no deja de ser una variante hiperatómica de un cookie clicker.
Y otra cosa que me hace hiperfeliz de haber hecho es la Calçotada Jam, una jam que solo mis amigues conocen, pero el hecho de que la hayamos podido hacer es una cosa maravillosa. Siempre me pasa que solo me veo con amigues en los eventos y claro, el entorno en el que nos encontramos no tiende a dejarnos energías para charlar de la vida ni hacer cosas juntes. Es por eso que cuando terminan los eventos, me sabe mal no haber podido hablar lo suficiente con esa gente a la que me cae tan bien.
Es por eso que la Calçotada Jam nació en parte de la excusa de querernos ver durante un finde y hacer alguna movida. Incluso llegamos a hacer el fanzine más improvisado de la historia (y lo bien que quedó).
Mis arrepentimientos
La vida es feliz y tal, pero siempre hay cosas de las que en algún momento te arrepientes.
Pues eso, al principio he mencionado que me gustaba mucho dibujar y lo cierto es que es un hobby que fui perdiendo lentamente hasta ahora que ya no existe, y esto es algo con lo que siempre que me acuerdo, me arrepiento de ello. Por eso mismo con una libreta que me dieron en la MálagaJam y unos lápices que me he comprado hoy he decidido intentar volver a recuperar un poco el hobby de dibujar, probablemente nunca consiga igualar la habilidad que hubiese llegado a tener si nunca lo hubiese terminado, pero por lo menos me dará la calma mental que necesito.
Las gracias
Aunque mi naturaleza aislada haya hecho que recorra este camino mayormente solo. Solo quiero agradecer a todes les amigues que me han acompañado (y siguen acompañando) en cada una de mis etapas en los videojuegos.
Si alguna cosa vuestra aparece por aquí que sepáis que os quiero muchísimo y que ojalá os hubiera conocido antes. Y si no aparece es que probablemente esté en casa de mis padres.


